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Cuando el poder… no puede

Nunca está por demás tratar temas que van más allá de las contingencias hodiernas. Cuando un país deja de discutir, de intercambiar opiniones divergentes o de sentirse en libertad para exponer lo que piensa, vale preguntarse si todavía es país o una simple amalgama humana que en algún recodo del camino hipotecó su cabeza y se acostumbró a no cuestionarse. Un país que es domesticado hasta perder su identidad, deja de ser país porque no lo es sin libertad para expresar sus íntimos sentimientos, voliciones y pensamientos.

La libertad de informar e informarse es congénita a la naturaleza humana. La verdad es una dama esquiva; todos la perseguimos y, en ocasiones, solo podemos conocer atisbos de verdad sin llegar a su esencia. Quienes se afanan por establecer la verdad oficial; quienes ocultan información que puede llevar al descubrimiento de la verdad; peor aún, quienes tergiversan la verdad son conspiradores, a tiempo completo: intentan destruir al ser humano, a la sociedad, impedir ser personas.

El padre, la madre, los hermanos mayores, los tíos, los abuelos; los maestros, directores y rectores; los gerentes, directivos, capataces, etcétera, todos somos dueños de partículas de poder que las manejamos. En consecuencia, cuando hablo del poder no me refiero, necesariamente, a las autoridades del actual régimen. El poder va más allá. Nos compete a todos. Es por esto que bien vale reflexionar sobre este tema; siempre se lo hizo; en la antigua Grecia ayer, esta madrugada en La Milina, la tierra olvidada por el Municipio de Salinas, hoy más que nunca.

Lord Acton, historiador inglés sentenció: “El poder tiende a corromper; el poder absoluto corrompe absolutamente”. “Si quieres conocer a un hombre, revestidle de poder”, se dijo en Grecia hace 2.600 años. Diderot dejó escrito: “Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control”. Jamás se debe olvidar que “el poder es un explosivo, o se lo maneja con cuidado o estalla” (E. Tierno Galván). Las colecciones de frases célebres están repletas de citas sobre el poder, sobre su utilidad. Buena parte de las citas tienen que ver con los peligros del abuso del poder y sobre su inutilidad para construir una sociedad de gente madura y responsable.

El poder no puede anular la libertad de un ser humano; quizá la pueda amedrentar, tal vez llegue a sedarla, pero jamás a exterminarla. La libertad está uncida a la realización personal, a sentirnos únicos y diversos, a individualizarnos, a ser personas. El rebaño desconoce la libertad; ama los bozales; lame la mano de su pastor. Crear seres libres y responsables es una justa aspiración de hogares bien estructurados. Formar estudiantes libres y responsables es el éxito de un proceso educativo. Gobernar a ciudadanos libres y responsables debe ser programa de todo gobierno bien concebido. La esclavitud y las mordazas crean discapacidades cívicas y atrofian el crecimiento de la democracia. No envidio la paz de los sepulcros.