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Donde el mar y la tierra se necesitan

El Remacopse fue creado en el 2008. Tengo en mis manos el “Plan de Manejo de la Reserva de Producción Faunística Marino Costera Puntilla de Santa Elena”, aprobado en febrero de 2012 por la Ministra de Ambiente; vale precisar que Remacopse significa, precisamente: “Reserva Marítima Costera de la Puntilla de Santa Elena”. Se encarga la ejecución del Plan a la Subsecretaría de Gestión Marina y Costera a través de la Dirección Provincial de Santa Elena. El plan en acción contiene elementos importantes, conceptos necesarios, además de un elenco de acciones que deben ejecutarse. Presento algunas ideas que nos pueden ayudar a captar las intenciones, a comprender los alcances y a exigir la ejecución de lo planificado.

1. El Acuerdo Nº 016, que aprueba el Plan de Manejo de Remacopse, enuncia textos constitucionales que obligan a cuidar la naturaleza; unos ejemplos: “La Constitución de la República reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay”(Art. 14); “… a respetar los derechos de la naturaleza, preservar un ambiente sano y utilizar los recursos naturales de modo racional, sustentable y sostenible” (art. 83); ”… establece que el Ecuador ejercerá la soberanía sobre la biodiversidad, cuya administración y gestión se realizará con responsabilidad intergeneracional” (art. 400).

2. La superficie de influencia de la Remacopse: 47.447 ha (47.274 marinas y 173 terrestres); desde La Chocolatera hasta Punta Carnero se podrá constatar, en un futuro cercano, la eficacia o inutilidad del plan de manejo de nuestra reserva marina y costera.

3. Aprobado el plan es menester conocer el cronograma de trabajo para hacerlo realidad. Doy fe de que el plan está bien estructurado, que es ambicioso; que necesita ingentes sumas de dinero para concretar lo descrito; que bien pueden buscarse recursos financieros internacionales para acelerar los procesos. Hay tanto por hacer y es de tal urgencia para el buen vivir que es indispensable empujar el acelerador a fondo. No es suficiente la buena voluntad. Este plan requiere de administradores de calidad y de recursos suficientes. Además, sugiero traducir el citado plan a lenguaje sencillo de difusión haciéndolo más comprensible, menos enrevesado.

4. Para arribar a Punta Brava hay que atravesar las instalaciones de la FAE, camino obligado para llegar a la “Lobería”, rocas imponentes donde algo más de sesenta lobos las escogieron para su hábitat. El acceso es sencillo, las instalaciones muy pulcras, la vía de acceso excelente; el aparcadero y el cerco de seguridad frente a la lobería son tercermundistas, indignas de la FAE. Es menester seguir el ejemplo de La Chocolatera: colocar una zona de seguridad sirviéndose de la teca y deshacerse de tubos metálicos corroídos, inseguros e inmundos. Manos a la obra. Los lobos y lobeznos se lo merecen.

5. A quienes visiten La Chocolatera les sugiero hacerlo ‘en pleamar’ a fin de que disfruten de la imponencia de nuestro mar y de la fuerza de sus oleajes.

“La Puntilla de Santa Elena es una joya que debe brillar”.