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En tres meses…

Creo que ustedes –dilectos lectores de mis andanzas por los vericuetos del pensamiento y por las aristas de nuestra geografía– con seguridad recuerden que, al menos cuatro veces, en el año recién concluido, escribí sobre la Puntilla de Santa Elena, sobre su presente y sobre lo que puede ser su futuro. Si bien el 2013 todavía no deja de ser un infante, nos trae algunas sorpresas agradables que deseo transmitirlas sin dilación; intentaré en este año dejar de lamentarme de aquello que pudo ser y no fue; quiero entregar informaciones que quizá, alguna vez, sirvan para entender mejor nuestro paso por la historia, el de ustedes y el mío.

Durante tres meses mis artículos concluyeron siempre, con: “La Puntilla de Santa Elena es una joya que debe brillar”. La Redacción de EL UNIVERSO accedió a que semanalmente clave esta banderilla en la conciencia nacional y, de manera especial, peninsular, hasta que de verdad empiece a brillar la Puntilla de Santa Elena; trato de emular, positivamente, la terquedad de Catón el Viejo, quien siempre concluía sus discursos, sin importar el tema, con la frase “Carthago delenda est”, Cartago debe ser destruida. La conciencia de los habitantes de la provincia de Santa Elena, de manera especial sus acciones, pueden obrar el milagro: reverdecer la Puntilla y permitir que brille con luz propia.

Ahora lo bueno. El viernes 4 de enero visito las oficinas del Gobierno Central en la provincia de Santa Elena. Estoy en la dirección del MTOP. Sé que existe información fresca. Me recibe el Ing. Carlos Villón, su director. Pregunto qué piensa hacer en la Puntilla y me dice lo que están haciendo desde el 3 de este mes. Las máquinas ya ingresaron, me dice, para adecentar provisionalmente, mil trecientos metros de vía deteriorada o inexistente, para más tarde rehacer la vía de manera definitiva. Si bien debieron pasar tres meses de insistencia, aparentemente inútil, lo que importa ahora es que se ha iniciado el proceso de regeneración, en La Chocolatera. Aplausos.

Les comento algo más. El sábado 5 me encontré en La Chocolatera con diligentes funcionarios del Ministerio del Ambiente preocupados por la limpieza del sector. Se han construido dos hermosos puestos de observación de los caprichos de nuestro mar en torno a los pequeños acantilados. La teca luce sus mejores galas en pasamanos, piso, columnas e inclusive en el techo de un espacio acogedor y seguro. Me dicen que hay planes de trabajo con Turismo para cambiar la cara de este hermoso sector; además me informan que la Puntilla ha sido declarada “zona de riesgo” debido a diversos impactos ambientales que sufre. Me cuentan además que se ha trabajado un plan integral de recuperación para toda esta zona en busca de preservar la naturaleza propia del sector, sembrando algarrobos, muyuyos y plantas propias de la zona, entre otras cosas. Un vivero está en proyecto. Finalmente, pude visitar por primera vez “La lobera”; de esto les hablaré otra vez.

“La Puntilla de Santa Elena es una joya que debe brillar”.